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Semifinal sur de México Canta por la Paz: Lila Downs y Banda Femenil enaltecen diversidad oaxaqueña

El concurso visibiliza talentos indígenas en México, generando 500,000 empleos culturales indirectos y exportando música regional a plataformas como Spotify EE.UU.
El concurso visibiliza talentos indígenas en México, generando 500,000 empleos culturales indirectos y exportando música regional a plataformas como Spotify EE.UU.

La sexta semifinal de "México Canta por la Paz y contra las Adicciones" vibró este lunes con la región Sur en el escenario principal de la Ciudad de México, donde la icónica Lila Downs y la Banda Femenil Regional Mujeres del Viento Florido fusionaron sones jarochos con metales regionales para acompañar a 10 concursantes oaxaqueños y chiapanecos.

 

Transmitido en vivo por Canal 11 y YouTube, el evento —parte de la iniciativa federal contra adicciones— coronó a Sergio Maya como finalista, con su interpretación de "Raíz" que acumuló 200,000 vistas en horas. Downs, con su voz que evoca a la zapoteca María Sabina, entonó "La Sandunga" adaptada con letras sobre resiliencia comunitaria, mientras la banda femenil rompió techos de género en un género dominado por hombres. 

 

Este concurso, que desde 2024 ha involucrado a 5,000 artistas de 32 estados, resalta la diversidad cultural mexicana: el 60% de participantes son indígenas, preservando lenguas como mixteco y tzotzil en riesgo de extinción según la CDI.

 

Implicaciones económicas incluyen 500,000 empleos indirectos en la industria musical, con streams en EE.UU. creciendo 30% vía Spotify gracias a playlists chicanas. Socialmente, combate estigmas adictivos en zonas marginadas, donde el 15% de jóvenes sureños enfrentan vulnerabilidades, integrando terapia musical en programas de la SEP.

 

En contexto bilateral, Downs —con giras en el Carnegie Hall— exporta "nueva música mexicana" a audiencias latinas de California, fortaleciendo lazos culturales post-T-MEC. Expertos de la Fonoteca Nacional proyectan que ediciones futuras incorporen VR para audiencias globales.

 

En un país donde la música genera 1% del PIB, este escenario no es show; es semillero de paz, donde el huapango teje redes contra la violencia. La final del 5 de octubre promete más sorpresas, consolidando la cultura como antídoto social.

 

Fuentes: 


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