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Peso mexicano retrocede en operaciones internacionales tras menor apetito por riesgo

La depreciación intradía del peso presiona costos de importación y podría implicar mayores precios para insumos dolarizados; el sector exportador se beneficia parcialmente por competitividad.
La depreciación intradía del peso presiona costos de importación y podría implicar mayores precios para insumos dolarizados; el sector exportador se beneficia parcialmente por competitividad.

El peso mexicano mostró comportamiento a la baja en operaciones electrónicas durante el inicio de la semana por una combinación de menor apetito por riesgo global y expectativas sobre datos estadounidenses retrasados que marcarán la dirección de la política monetaria en EEUU. 


Aunque los bancos mexicanos permanecieron cerrados por el feriado del 17 de noviembre (Aniversario de la Revolución), la cotización electrónica reflejó una depreciación cercana a 0.3–0.6% respecto al cierre previo, moviéndose en un rango alrededor de 18.30–18.45 pesos por dólar en las referencias publicadas. 


Los mercados atribuyen parte del movimiento a nerviosismo ante la oleada de datos económicos estadounidenses pendientes —incluido el reporte de empleo retrasado— y a una toma de utilidades en activos emergentes. 


Para empresas mexicanas con obligaciones en dólares, el movimiento implica un margen de costo adicional si se confirma una tendencia sostenida; para consumidores el efecto puede aparecer en precios de bienes importados y combustible. 


Analistas locales subrayan que, dada la expectativa de recortes graduales de tasas por parte de Banxico, la atención estará en el diferencial con la Reserva Federal: si la Fed reduce agresividad y Banxico acelera recortes, el peso podría experimentar mayor presión.


El Gobierno federal y autoridades financieras han exhortado a la calma y a vigilar factores estructurales que sostienen la estabilidad


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