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Estados Unidos devuelve a México manuscrito firmado por Hernán Cortés robado hace 30 años

Fortalece el patrimonio cultural mexicano al recuperar un documento histórico de más de 500 años, promoviendo la identidad nacional y la cooperación binacional en la preservación de bienes arqueológicos e históricos.
Fortalece el patrimonio cultural mexicano al recuperar un documento histórico de más de 500 años, promoviendo la identidad nacional y la cooperación binacional en la preservación de bienes arqueológicos e históricos.

En un acto de justicia cultural histórica, el gobierno de Estados Unidos ha devuelto a México un manuscrito original firmado por el conquistador español Hernán Cortés en 1529, que fue robado del Archivo General de la Nación hace más de tres décadas.


El documento, una orden de pago por 80 pesos de oro para la construcción de un barco en Tehuantepec, representa un testimonio clave de la época de la Conquista y ha sido calificado por expertos como una pieza invaluable para entender el intercambio económico y administrativo en los albores de la Nueva España.


La ceremonia de devolución, presidida por el embajador estadounidense Ken Salazar y la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Frausto, se llevó a cabo en el Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que esta repatriación "refuerza nuestra soberanía cultural y corrige injusticias del pasado".

 

El contexto de este retorno se enmarca en una serie de esfuerzos internacionales por combatir el tráfico ilícito de bienes culturales, impulsados por convenios como la Convención de la UNESCO de 1970. Datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) indican que México ha recuperado más de 14,000 piezas arqueológicas y artísticas en los últimos años, con este manuscrito sumándose a hallazgos como estelas mayas y códices prehispánicos devueltos desde Europa y EE.UU.


La investigación del FBI, que duró varios años, rastreó el documento hasta una subasta en Nueva York en 2017, donde fue adquirido por un coleccionista privado; su valor estimado supera los 100,000 dólares, aunque su importancia histórica es incalculable.


Para México, las implicaciones van más allá del mero retorno: fortalece los programas educativos sobre la Conquista, promueve el turismo cultural en sitios como Tehuantepec y Oaxaca, y envía un mensaje disuasorio contra el saqueo patrimonial, que anualmente cuesta al país millones en pérdidas.

 

Analistas culturales, como el historiador Enrique Florescano, destacan que este tipo de repatriaciones ayudan a descolonizar la narrativa histórica, permitiendo que México interprete su propio pasado sin intermediarios extranjeros.


Sin embargo, persisten desafíos: el INAH reporta que miles de piezas mexicanas aún se encuentran en museos extranjeros, como el British Museum o el Louvre, bajo argumentos de "patrimonio universal". Políticamente, esta devolución llega en un momento de tensiones binacionales por temas migratorios y comerciales, pero demuestra que la colaboración cultural puede ser un puente de entendimiento.


A largo plazo, podría impulsar reformas legislativas para endurecer penas por tráfico de arte y aumentar fondos para la digitalización de archivos, asegurando que documentos como este sean accesibles al público vía plataformas en línea.


La secretaria Frausto anunció que el manuscrito se exhibirá temporalmente en el Museo Nacional de Historia antes de regresar al Archivo General, invitando a la sociedad a reflexionar sobre "nuestra herencia compleja y compartida". Este evento no solo cierra un capítulo de robo, sino que abre uno de orgullo nacional, recordando que la cultura es el alma de un pueblo.


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