top of page

EE.UU. impone límites a proyectos solares en tierras agrícolas productivas

Restringe la expansión de energías renovables en EE.UU., elevando costos de transición energética y afectando a México como proveedor de componentes solares, potencialmente reduciendo exportaciones.
Restringe la expansión de energías renovables en EE.UU., elevando costos de transición energética y afectando a México como proveedor de componentes solares, potencialmente reduciendo exportaciones.

La Secretaría de Agricultura de Estados Unidos (USDA), bajo la dirección de Brooke L. Rollins, anunció que dejará de financiar proyectos de energía solar en tierras agrícolas productivas, argumentando que los parques solares subsidiados han limitado el acceso de agricultores a la tierra, incrementado precios y reducido superficies cultivables.


Esta política, parte de la iniciativa "Protegiendo las Tierras Agrícolas Americanas", se alinea con la agenda "América Primero" de la administración Trump y afecta programas como el Préstamo Garantizado para Industria y Negocios de Desarrollo Rural y el Programa de Energía Rural para América (REAP). Además, prohíbe financiamiento para paneles solares fabricados por "adversarios extranjeros" y modifica créditos fiscales energéticos bajo el "One Big Beautiful Bill".

 

Datos relevantes incluyen la pérdida de más de 1.2 millones de acres de tierra agrícola en Tennessee en los últimos 30 años, con proyecciones de 2 millones adicionales para 2027. La medida se extiende a territorios como Puerto Rico, donde la energía renovable es vital por apagones frecuentes y vulnerabilidad a huracanes, pero se han reducido fondos para proyectos solares, contrastando con inversiones previas de la era Biden.


Políticamente, cuenta con apoyo de republicanos como el gobernador de Tennessee Bill Lee, senadores Marsha Blackburn y Bill Hagerty, y representantes como John Rose y Glenn Thompson, quienes priorizan la seguridad alimentaria como asunto nacional.

 

Implicaciones incluyen un freno a la adopción solar en áreas rurales, potencialmente elevando precios de energía y ralentizando metas renovables de EE.UU., que busca 100% limpia para 2035. Para México, esto podría impactar exportaciones de paneles y componentes solares, valoradas en miles de millones bajo el T-MEC, forzando diversificación de mercados.


En contexto binacional, tensiona relaciones energéticas, ya que México depende de exportaciones a EE.UU. y enfrenta su propia incertidumbre renovable; podría impulsar diálogos para cadenas integradas de suministro verde, pero resalta preferencia estadounidense por fósiles.


Críticos ven la política como retroceso ambiental, afectando transiciones globales y aumentando dependencia de importaciones de gas, que México suministra en parte. En Puerto Rico, retrasos en instalaciones solares agravan vulnerabilidades, mientras México podría beneficiarse posicionándose como hub renovable para nearshoring.


Expertos advierten que equilibrar agricultura y solares es clave, pero esta restricción podría costar empleos en renovables y elevar emisiones. En suma, la medida refuerza proteccionismo agrícola, urgiendo a México a fortalecer políticas internas para capturar oportunidades en energías limpias y mitigar impactos comerciales con su principal socio.


Fuentes:

Comentarios


bottom of page