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Cooperación espacial México-Estados Unidos: historia compartida y nuevos horizontes en satélites y exploración

La colaboración bilateral impulsará el lanzamiento de tres satélites mexicanos en 2026, mejorando monitoreo climático y telecomunicaciones en el 80% del territorio nacional. 
La colaboración bilateral impulsará el lanzamiento de tres satélites mexicanos en 2026, mejorando monitoreo climático y telecomunicaciones en el 80% del territorio nacional. 

Este 7 de octubre de 2025, expertos en astrofísica destacaron la trayectoria de cooperación espacial entre México y Estados Unidos, desde misiones conjuntas en los años 60 hasta proyectos actuales de satélites, en un foro virtual organizado por la Agencia Espacial Mexicana (AEM).

 

La presidenta Claudia Sheinbaum, en su intervención, subrayó cómo esta alianza, fortalecida por el T-MEC, cataliza avances en observación terrestre y conectividad rural. Datos de la AEM revelan que, desde 2020, México ha integrado tecnología satelital estadounidense en 15 misiones, elevando la precisión de pronósticos meteorológicos en un 25% y beneficiando a 20 millones de agricultores. 

 

El contexto histórico ilustra la profundidad: iniciativas como el programa Colmena, con rovers lunares co-desarrollados con la NASA, han transferido conocimientos en propulsión a universidades mexicanas como la UAM.

 

Las implicaciones para México son estratégicas: los próximos lanzamientos de satélites AztechSat-3 y -4, con apoyo de SpaceX, generarán 3 mil empleos en Querétaro y Baja California, atrayendo 800 millones de dólares en nearshoring aeroespacial.

 

Sheinbaum enfatizó la "asociación equitativa" con la administración de Donald Trump, quien ha facilitado acceso a datos de la Estación Espacial Internacional, recordando que en 2025, colaboraciones han mapeado 70% de la biodiversidad mexicana vía satélites conjuntos.

 

Analistas del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) proyectan un impacto en el PIB de 0.4 puntos, al posicionar a México en la economía espacial global de 500 mil millones de dólares. 

 

Para la sociedad, significa equidad: programas educativos con la NASA beneficiarán a 100 mil estudiantes en STEM, fomentando diversidad en carreras espaciales. Esta cooperación no genera dependencias, sino empoderamiento mutuo, alineada con metas de sostenibilidad de la ONU.

 

En resumen, la historia compartida México-Estados Unidos en el espacio es un faro de innovación, reafirmando el compromiso de Sheinbaum con un futuro estelar inclusivo y la visión pragmática de Trump para exploración regional.

 

Fuentes: 


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